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El riesgo en España

En mi día a día, desde hace cuatro o cinco años, percibo cómo la gente es bastante mala gestionando riesgos cotidianos. Me refiero a los riesgos desde un punto de vista de gestión de recursos (no me refiero a hacer cosas intrépidas o deportes de partirse la crisma). En España esto es especialmente llamativo actualmente, gracias al contexto que brinda la crisis. ¿Tienen miedo los españoles al riesgo?

Notice

Esta entrada es un repost de la homónima en mi antiguo blog “No, si ya verás tú como…”

Nota 1: Esta entrada está casi totalmente inspirada por una de José María Cobián en Kernelmag (el original en inglés está aquí). En ese texto, se expone una comparación entre las vías más aceptadas por los universitarios españoles a la hora de plantearse su futuro laboral. La hipótesis que se plantea refutar es la de que en España se tiene mucha “aversión al riesgo”.

Nota 2: Voy a usar terminología económica y no soy economista ni me pilla cerca la disciplina. Es muy probable que utilice algún término de manera muy poco rigurosa y pido disculpas por adelantado. Mi interés es intentar explicar algunas relaciones entre conceptos a gente que, como yo, tiene muy poca idea de estas cuestiones.

Sobre el riesgo

Tablero de Risk 2210

Con éste y con la versión antigua aprendimos todos a gestionar los riesgos (“Si muevo desde aquí, pueden conquistármelo…”)

El riesgo, desde un punto de vista económico o de gestión, es esencialmente falta de información. Escalar una pared sin cuerda es más arriesgado que hacerlo con cuerda no porque te puedas matar más fácilmente, sino porque no sabes si vas a tener donde agarrarte y, en caso de que no haya, es más probable que te caigas. Ese es el camino lógico para asignarle un porcentaje al riesgo (normalmente opuesto a la probabilidad de éxito). No hay que confundir riesgo con peligro, ni con amenaza.

De igual manera, a mayor riesgo, mayor beneficio en caso de éxito. Esto distingue a los buenos apostadores de los malos. Se aprende muy bien jugando al Póker: si la probabilidad de que alguien tenga una mano mejor que la mía es mayor que la proporción de lo que apuesto entre lo que puedo llegar a ganar es, en el largo plazo, una mala decisión. Lo de en el largo plazo es importante en la analogía, puesto que vamos a hablar del riesgo asociado a conseguir sustento para nuestra subsistencia. Financieramente, invertir en bolsa tiene mayor riesgo que invertir en un plazo fijo: la probabilidad de perder tu dinero (fracaso) es mucho mayor que la de ganar más dinero (éxito).

Así que uno, cuando sopesa cuestiones económicas, debe sopesar riesgo y beneficio esperado de cada operación que se realice. No me refiero sólo a finanzas o empresas: me refiero a todas las cuestiones económicas, hasta comprar un libro.

Coste de oportunidad

Joke about opportunity costs

– Espero que entiendas que este paseo representan 175$ de mi tiempo facturable – Espero que te des cuenta de que soy tu único amigo

Esta expresión se refiere a aquello a lo que uno renuncia cuando invierte lo que tiene en algo concreto. El dinero puede valer lo que valga, pero al final vale tanto como aquello que uno deja de adquirir para adquirir otra cosa. Con el tiempo pasa igual: uno debe elegir en que lo gasta y muchas veces eso implica dejar de hacer unas cosas para hacer otras. El valor de lo que hagamos, para nosotros, viene determinado por aquello a lo que renunciamos. Un nene con un euro que prefiere comprar un dulce a un tebeo no sabe cuanto es un euro, pero tiene claro que un dulce tiene más valor que un tebeo en ese momento. Un padre que no hace horas extras para poder ir con sus hijos a jugar puede no saber cuanto valen esos euros que ha dejado de ganar en el mercado internacional, pero para él, valen menos que ese tiempo con su familia.

Aversión al riesgo

Así se conoce a la tendencia a evitar operaciones o comportamientos en los que el riesgo percibido es grande. Es esperable que un jubilado con pensión mínima tendrá mucha aversión a invertir en preferentes si sabe lo que son, ya que el riesgo asumido es clamorosamente superior a lo que su economía de subsistencia puede permitirse. El coste de oportunidad asociado a perder los ahorros que harán que uno pueda subsistir en el futuro, es demasiado elevado en comparación con cualquier beneficio posible.

Si no tuvieras miedo, ¿qué harías?

¿Tomamos las decisiones racionalmente o somos presa de algo más? ¿Cuánto pesa cada parte?

El caso español

Típicamente se dice que el español tiene mucha aversión al riesgo. El artículo del señor Cobián lo que viene a decir, literalmente, es que el español medio no tiene aversión, lo que no tiene son las herramientas para saber calcularlo con antelación.

Transcribo algunos de los datos mostrados en el artículo y sacado de varios estudios. Se centra en la población universitaria y hay una fuerte asunción de que universitario implica joven. Si bien no es algo estrictamente preciso, me parece una asunción más que acertada (sobre todo teniendo en cuenta que ahora uno es joven y universitario hasta los treinta con una facilidad pasmosa):

  • El 60% de los universitarios se plantean su futuro laboral como empleados públicos. (Entiendo que se refiere a funcionarios)
  • El 1.6% de los univeristarios se plantea su futuro laboral llevando su propia empresa.
  • Otro porcentaje que no cita se centra en encontrar trabajo en grandes empresas, aparentemente más confiables y estables laboralmente.
  • Tras cinco años de intentos en oposiciones:
    • El 20% consigue plaza
    • El 30% siguen intentándolo
    • El 50% abandona
  • El contexto actual dice que:
    • El paro juvenil ronda el 50% (en universitarios es algo menor en realidad)
    • Desde 2011 el número de plazas públicas ofertadas ha descendido un 50%
    • El número de candidatos ha aumentado un 50%
    • Hasta esa fecha, el resumen es que el 2% consiguen plaza.
    • En EEUU, desde 1980, por cada trabajo creado en una gran empresa, otro se ha destruido. Esto es: netamente, las empresas grandes no generan empleo nuevo.
    • Desde hace cinco años, en España, la creación de nuevas empresas ha descendido un 40%.
  • Las condiciones de los trabajadores públicos son cada vez más precarias.
  • Para conseguir una tasa de paro 0%, como límite teórico:
    • Cada empresa grande (más de 250 trabajadores) debería contratar casi a 1.500 empleados
    • Cada empresa pequeña o profesional independiente debería contratar 1.86 empleados

Mis conclusiones

En caso de que todos esos datos sean ciertos y encajen como propone el señor Cobián, varias cosas deberían tenerse en cuenta en España por parte de la población y el Gobierno:

  • Alguien, antes de decidirse a ‘echar oposiciones’, debería plantearse el coste de oportunidad basándose en la información (opuesta al riesgo) que se tiene. Tras 5 años, hay un 50% de probabilidades de abandonar. ¿A qué se renuncia durante cinco años a cambio de tirar una moneda al aire para conseguir un puesto de trabajo que, cada vez, será más precario?
  • En caso de incompetencia de la gestión pública por parte de los dirigentes políticos, funcionarios y empleados públicos son siempre los más fácilmente atacables en su poder adquisitivo.
  • Una política que realmente buscara la activación real de la economía, debería tener como prioridad fomentar la contratación por parte de la pequeña empresa. A lo mejor la propuesta de Varsavsky, que me parecía una patochada en muchos aspectos originalmente, no es tan alocada. Descuentos en costes sociales e incluso en sueldo (¿complemento similar a la prestación de desempleo?), podrían facilitar mucho reducir la tasa de desempleo, intuyo, más de un tercio.
  • Y sobre todo: este tipo de datos deberían servir para que la gente tomara decisiones basadas en el raciocinio en lugar de en lo que funciona. Ser funcionario ha funcionado siempre en España y ser empresario era ser malvado y querer aprovecharse de los trabajadores. No todo el mundo sirve para ser empresario, una empresa no suele funcionar a la primera… pero todo el mundo puede sumar y restar para elegir con criterio y no repitiendo lo que se dice en España desde hace medio siglo, cuando Telefónica era la mamá pato de miles de trabajadores. Opositar es, actualmente, bailar la danza de la lluvia en España.

Acerca del autor

Dani Ramírez

Artesano del conocimiento, del software y los juegos de mesa. También Ex-CEO de una empresa que nunca dio beneficios, Ex-programador a tiempo completo, Ex-estudiante de ingeniería... Knowledge, software and board game craftsman. Also, Ex-CEO-of-a-company-which-never-had-profits, Ex-full-time-programmer, Ex-engineering-student, ...

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