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Fun or victory

About the author

Dani Ramírez

Artesano del conocimiento, del software y los juegos de mesa. También Ex-CEO de una empresa que nunca dio beneficios, Ex-programador a tiempo completo, Ex-estudiante de ingeniería... Knowledge, software and board game craftsman. Also, Ex-CEO-of-a-company-which-never-had-profits, Ex-full-time-programmer, Ex-engineering-student, ...

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  • Raúl Moreno Narváez

    Un tema polémico donde los haya. He tenido discusiones jugando a warmachine en la que se trataba de rebatir mi lista de ejército porque “no cumple con el espíritu del juego”. Y es que, cuando la optimización de recursos choca frontalmente con la ambientación, empieza la fiesta.
    Los optijugadores tendemos a dejar de lado la prosa del juego (salvo que nos convenga). Más de un jugador habrá querido ser el único samurai masculino de la legión de la leona porque L5A otorga un excelente rango 4 a esta unidad de élite del león. Por suerte, la regla alerta de este punto, y el narrador tiene donde apoyarse.
    Pero los problemas llegan cuando no hay alertas. Es decir, todo empieza con la infinidad de reglas que el narrador no tiene por qué dominar hasta puntos insospechados, y que, por suerte o por desgracia, el optijugador si domina.
    Entonces, nos encontramos con un jugador cuyo personaje es excesivamente bueno en algo y que tratará de resolver todas las situaciones con “ese algo”. El ejemplo más conocido es el pirata informático, que tratará de abrir puertas, pinchar teléfonos, obtener dinero, vigilar gente… a través de una tirada de informática/piratería de una dificultad irrisoria para su personaje. Y esto, como no, genera malestar.
    La cuestión es que en partidas de rol, el narrador tiene todo el poder, y puede tomarse un café con el jugador y literalmente “capar” su personaje atendiendo a la regla de todo juego de rol que dice “tú pones las normas para que todos se diviertan”. Y si no, todo es solucionable con un “mientras estás pirateando, te cae un rayo”. A fin de cuenta, la probabilidad existe y la maldad de un narrador puede ser infinita (juas, juas, juas… “risa malévola).

    Pero claro, en juegos de mesa, miniaturas y similares, donde no existe esa regla de control (“tu pones las normas…”), la cosa se complica. Es el desarrollador del juego el que tuvo que tener en cuenta el efecto de un optijugador, y la cosa se complica. Es usual que el juego comience bien acotado, pero pueden llegar las expansiones, y con ellas, esos resquicios legales que tanto gustan a los optijugadores.
    Nos encontramos, por ejemplo, con el caso de Magic, The Gathering, donde con el paso de tiempo, se dieron cuenta que estrategias como “romper tierras” o “contrarrestar todo” generaban un aburrimiento y una frustración extrema en el oponente. Por ello, fueron corrigiendo su juego, mediante expansiones, para evitar esas estrategias.
    También vemos el caso del BloodBowl que comenta Dani. Observaron que había mucho de Blood y poco de Bowl (equipos literalmente arrasados por sus oponentes tras un partido) y bajaron la probabilidad de muerte mediante correcciones de su reglamento.
    Otro caso más es el de Warmachine, un juego de miniaturas centrado en el control de unos robots movidos por magia y vapor, donde tenían más peso las unidades de infantería que estos robots. Ellos, simplemente, revisaron todas las reglas y cambiaron todas las estadísticas de miniaturas. Crearon MKII, que fue una versión del juego donde los verdaderos protagonistas eran estos robots. Y esto lo hicieron porque el juego había derivado en algo que no querían debido a los optijugadores.

    ¿Y cómo se dieron cuenta estos desarrolladores de que su juego estaba siendo “desvirtuado”? Pues debido a los que podríamos llamar pseudoptijugadores. Estos es lo que da una vuelta de tuerca al asunto: Gente que copia las listas o estrategias que usan los optijugadores directamente desde internet. De este modo, cualquiera puede parecer un optijugador y, simplemente, parece que hay más (cuanto daño ha hecho internet, diría alguno, XD).

    En fin, que terminamos con la vuelta de tuerca más graciosa de todas: El juego competitivo. ¿A qué llamamos un PRO? ¿A qué llamamos lista o estrategia competitiva? Pues simplemente, a la que lleva un optijugador o un pseudoptijugador. Y es lo que está de moda!
    Sin ir más lejos, la mayoría de juegos de miniaturas y cartas coleccionables donde se juegan torneos premiados tienen “juego competitivo”. También, hay quien te podría dar un discurso a cerca de qué estrategia es la más óptima a seguir en Agrícola, Colonos de Catán, Dominion dependiendo de la configuración inicial. Es más, se puede llegar al famoso “tú tendrías que haber matado a” si juegas a Ciudadelas con algún optijugador. Y si estás en un torneo de tienda con un mínimo premio, ni te cuento.

    Y llegamos al juego casual. Donde no importa ganar, sólo divertirse. El juego al que juegas con amigos de tu pareja cuando no los conoces lo suficiente como para permitir que piensen que eres un “sucio optijugador”. El juego donde el reglamento funciona perfectamente para unos y para tí se están “desaprovechando” ciertas reglas… Si piensas así, ya sabes de qué lado estás.

    Un saludo!

    • Sergio Rico Ginel

      Tres hurras por los “juergamistas”

    • Javier Montilla

      Estoy de acuerdo con esto. A veces jugar por jugar es aburrido, debes tener ganas de divertirte. Mucha gente se divierte cuando gana, es cierto, pero si la partida es interesante y ha habido emoción, pues disfrutas incluso más la victoria y no te deja el mal gusto de la derrota.

  • alberto garcia cobo

    Despues de 2 partidas con cualquier persona ya te das cuenta de que pie cojea. Si juega para divertirse, si juega para entretenerse, si juega para tirar daditos, si juega para aprender el juego y su mecanica o si juega para maximizar posibilidades de ganar pisoteando el resto de las componentes del juego como la diversion (sobre todo la del contrincante).

    En mi opinion hay que jugar/competir con contrincantes que busquen lo mismo que tu en el juego. He jugado con muchos que solo querian tirar daditos que sabian que iban superar los mios, o con jugadores que su unica mision en el juego es ganar a los demas dando una patada a la diversion o la historia.

    Obviamente un juego NUNCA estara al gusto de todos: unos diran que no son realistas, o que tienen muchas tablas, que si mucho azar, que si poco azar. Llorar es gratis y todos hemos escuchado a muchos llorar por lo malo que es un juego en un aspecto. Esa gente se olvida que es un JUEGO, si no te gusta no juegues, si no te gusta tu compañero, no juegues con el.

    La única forma de ser feliz y disfrutar un juego que he encontrado es jugar con/contra amigos (esto es importante) que jueguen como tu y busquen lo mismo.

    • Javier Montilla

      Habló el Señor de la Flor en el Culo jugando a Blood Bowl… o te recuerdo lo que le hiciste a Manolo Karmona en una liga???

      Jugar contigo era frustraste muchas veces (que se lo digan al Perdío), pero el señor Manolo siguió jugando su partido. No puedo decir que se lo pasara pipa, pero al menos el tío dio la cara ahí, y creo que en el fondo, se lo pasó bien. Muy en el fondo. Y a lo mejor regular… ji ji ji

  • Andrés Coca

    Yo considero que sois unos picados y no juego

    • Javier Montilla

      Al blog de Dani se viene ya llorado de casa, Andrés =P

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